Blogia

OTROCÁCERES

Nos mudamos

Ya nos hemos marchado de esta dirección.

Nos puedes encontrar en: www.otrocaceres.org

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Presentación y proyeccion del documental "GRAN SUPERFICIE"

El martes 17 de abril a las 20.00 en el Complejo Cultural San Francisco (Sala Europa) dentro del Ciclo de cine social "Contruyendo alternativas" tiene lugar la Presentación y proyeccion del documental "GRAN SUPERFICIE", del colectivo "Consume hasta morir". Datos del documental: DURACIÓN: 52' FECHA DE PRODUCCIÓN: 2005 Dirección y realización: María González, Pedro Ramiro e Isidro Jiménez. Música: Jose María Alfaya, María González y dj.Sildorf SINOPSIS: “Gran Superficie” nos da a conocer, en siete capítulos, los aspectos del consumo menos aparentes y vistosos, analizando desde el punto de vista del consumidor en una gran ciudad la publicidad, las estrategias de venta, la estética y la alimentación y las grandes superficies.Con opiniones especializadas que reflexionan sobre el impacto del comercio en nuestro modo de vida, este documental nos presenta una visión crítica del consumo. Más infornación www.consumehastamorir.org

L anzamiento de la Campaña "PROA es Aldea Moret"

El Martes 10 de abril, a las 10 de la mañana, en Aldea Moret, se presentará públicamente la Campaña Social “PROA es Aldea Moret” que tiene como fin impedir el desmantelamiento de las escasas infraestructuras educativas con las que cuenta el barrio obrero de Aldea Moret.
La Campaña Social “PROA es Aldea Moret”, iniciativa popular al margen de cualquier formación política, consistirá en:
-        Amplia campaña informativa en el barrio de Aldea Moret teniendo como metodología la Asamblea vecinal: el fin, concienciar a los vecinos y vecinas de Aldea Moret que con la marcha de PROA nuestro/vuestro barrio quedará todavía más aislado.
-        Recogida de firmas: el inicio de esta acción y de la campaña, tendrá lugar el próximo martes 10 de abril, a las 10 de la mañana, en la Avda. de la Constitución (al lado del estanco del barrio).
-        Campaña de Adhesiones a la Campaña Social “PROA es Aldea Moret”.
-        Toda la campaña irá respaldada por la difusión de manifiestos, octavillas, carteles...que darán a conocer por un lado, las ventajas de que PROA permanezca en el barrio y, por otro lado, informar de las nefastas consecuencias que tendrá para el barrio el desmantelamiento del actual recurso educativo.
En cuanto a la Campaña de Adhesiones, a día de hoy, la campaña está siendo respaldada por las siguiente asociaciones y entidades:
-        SETEM-Extremadura.
-        Sindicato CGT-Cáceres.
-        La asociación de vecinos “Nuevo Cáceres”.
-        Foro Social de Cáceres “Otro Mundo es Posible”.
-        Plataforma Vecinal “Aldea Moret”.
-        A parte de las asociaciones mencionadas, la campaña ya cuenta con un centenar de personas independientes que respaldan la Campaña Social “PROA es ALDEA MORET” y suscriben con su nombre, apellidos y DNI “El Decálogo por el que PROA debe quedarse en Aldea Moret”.
 
“PROA ES ALDEA MORET”
 
DIEZ RAZONES POR LAS QUE PROA DEBE QUEDARSE EN ALDEA MORET:
 
El Presidente de la Junta D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra PROMETIÓ que el nuevo colegio se construiría en Aldea Moret: “es intención del gobierno regional mantener el centro en la barriada de Aldea Moret”.
Si se llevan PROA  de Aldea Moret contribuiremos a AUMENTAR TODAVÍA MÁS EL AISLAMIENTO físico, cultural y social del barrio.
Con la marcha de PROA, Aldea Moret quedará REDUCIDO a VIVIENDAS y MÁS VIVIENDAS.
Necesitamos colegios, institutos…Necesitamos Centros como el de PROA para que la GENTE entienda que nuestro BARRIO es NORMAL.
PROA ya está INTEGRADO PLENAMENTE en Aldea Moret; PROA forma parte del barrio, de sus gentes.
Queremos que PROA permanezca en Aldea Moret para no dejar al barrio sin otra de sus SEÑAS DE IDENTIDAD.
La ubicación actual ofrece una GRAN RIQUEZA DE ÁRBOLES y TRANQUILIDAD y es un ERROR desaprovecharla. Reivindicamos la construcción de un colegio ADAPTADO, MODERNO, Y SEGURO con la mitad de la parcela donde actualmente se encuentra PROA. Pero lo QUEREMOS en ALDEA MORET.
El Centro PROA se lo quieren llevar al Nuevo Cáceres por ser un barrio más céntrico. La distancia del actual colegio en Aldea Moret hasta la puerta de la estación de autobuses es de 1.400 metros; La distancia de la parcela ubicada en el Nuevo Cáceres hasta la estación de autobuses es   de 1.200 metros ¡Por tan sólo 200 METROS es un GRAVÍSIMO ERROR PERDER EL ESPACIO IDEAL que tiene PROA en la actualidad en ALDEA MORET!
Las PENURIAS del Centro PROA en la ACTUALIDAD no son debidas al barrio de Aldea Moret. La JUNTA DE EXTREMADURA y el AYUNTAMIENTO de CÁCERES son los RESPONSABLES de su CONSERVACIÓN y MANTENIMIENTO y NO los VECINOS y VECINAS de Aldea Moret.
 ¡ALDEA MORET EXISTE Y QUEREMOS LO MEJOR PARA NUESTRO/VUESTRO BARRIO!

CONCENTRACIÓN CIUDADANA "TODOS SOMOS 2016"

 La Asociación Musical de Extremadura (AMEX) convoca a toda la ciudadanía el próximo sábado 24 de marzo a las 19:00 horas en el Kiosco de la música del paseo de Canovas. Juntos pediremos al Ayuntamiento de Cáceres y al Consorcio Cáceres 2016 que apoyen la cultura de la ciudad con realidades.

La gente relacionada con la cultura y la ciudadanía en general afronta el reto de la Capitalidad Cultural Europea con expectación.

Hay muchas carencias actualmente y debemos intentar que las personas que aportan cultura a esta ciudad no se tengan que ir por falta de oportunidades, iniciativas e infraestructuras. Tenemos que avanzar mediante el diálogo, sobre todo entre las dos partes que más pueden potenciar nuestra candidatura: de un lado artistas, jóvenes, asociaciones, promotores e iniciativa privada vinculados a la cultura y de otro lado los políticos y entidades de los que depende gran parte de los fondos destinados a ella. Se debe hacer un esfuerzo para que nuestra cultura llegue a todos los foros posibles y seamos un referente cultural internacional.

Uno de los últimos proyectos presentados para promocionar Cáceres 2016 con proyección y repercusión nacional e internacional es “Escenario AMEX 2016”, con el que se mostrará gran parte de la Música Extremeña que ahora mismo nos representa así como otras muchas actividades relacionadas con el mundo artístico que existen en la ciudad y por el cual las instituciones han mostrado interés (Junta de Extremadura, Diputación de Cáceres y el Ayuntamiento de Cáceres). A día de hoy sólo Junta y Diputación se han comprometido a sufragar una parte de los numerosos gastos que supone llevar a cabo este ambicioso festival.

Por otro lado se está produciendo una alarmante desaparición de locales destinados a la música en vivo debido a una legislación obsoleta que no permite obtener licencias de Café-concierto. A esto se suma la carencia de una línea de ayudas que permitan la adaptación de los locales y una programación constante y de calidad para crear una red cultural viva y global necesaria para la vida artística en Cáceres.

También se hace necesaria y urgente la creación de locales de ensayo y la adecuación de los situados en el Edificio Valhondo  tan necesarios para nuestros creativos.


Concentración contra la guerra el 17 de marzo en Cáceres

El Foro Social de Cáceres convoca una concentración para el próximo 17 de marzo en Cáceres en contra de la guerra de Irak, de la ocupación del país, y en favor de la paz, coincidiendo con el cuarto aniversario del comienzo de esa guerra. Esta convocaoria se hace dentro de un llamamiento internacional a la movilización ciudadana "por la paz, por el No a la Guerra , por el cierre de Guantánamo y por la retirada de las tropas de ocupación de Irak". La concentración tendrá lugar a la una del mediodía en el Kiosco de la Música del Paseo de Cánovas.

Esta convocatoria se suma al resto de convocatorias internacionales que se llevarán a cabo en torno a esta fecha (por ejemplo, hace una semana en Londres participaron alrededor de 70.0000 personas, el mismo 17 de marzo se convoca otra marcha en EE.UU, ante el edificio del Pentagono, coincidiendo con el trigésimo aniversario de la marcha que se celebró contra la guerra de Vietnam).

El Foro Social de Cáceres como el resto de organizaciones que se suman a este llamamiento internacional, constatan que no se han encontrado en Iraq armas de destrucción masiva como aseguró el llamado “trío de las Azores” y que tampoco fue cierta la promesa de un mundo más justo, más libre y más seguro tras la guerra. Día a día aumenta el número de muertes en Iraq, los derechos humanos se conculcan en lugares como Abú Ghraib o Guantánamo, los vuelos secretos de la CIA son nuevos ataques a la justicia y la libertad, el crecimiento de la red internacional de Al Qaeda, los atentados del 11-M de 2004 en Madrid o del 7 de julio de 2005 en Londres no nos muestran un mundo más seguro. Las crisis provocadas por la estrategia de guerra global alcanzan a toda la zona. Desde Oriente Próximo a Asia Central, desde Afganistán a Palestina, nos encontramos en una situación de desestabilización generalizada.

Aprovechándose de la dinámica regional generada por la invasión de Iraq, Israel reaccionó -una vez más- de forma excesiva y desproporcionada, esta vez contra Líbano, manteniendo mientras tanto el control total sobre la Franja de Gaza, la ocupación militar de Cisjordania y la anexión ilegal de Jerusalén Oriental. Por su parte, los EEUU amenazan con abrir un nuevo frente atacando Irán, mientras su despliegue militar es incapaz de dar solución a las graves crisis abiertas en Iraq y Afganistán.
Por todo ello, el Foro Social de Cáceres se suma a las iniciativas pacifistas internacionales que el sábado 17 de marzo están convocando marchas y manifestaciones en protesta contra la guerra.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Proyeccion BAGDAD RAP y debate sobre la guerra de Irak el dia 15 en Caceres.

El Foro Social de Cáceres dentro del ciclo “Contruyendo alternativas “ y en las cercanías del cuarto aniversario del inicio de la guerra de Irak proyecta el dia 15 a las 20.30 en el Centro Parroquial San Martin de Porres  el documental “BAGDAD RAP”, documental del año 2004 de Arturo Cisneros, con guión de Santiago Alba ( Los electroduendes, La bola de cristal), premiado como “Mejor Documental Internacional" en el Festival Internacional Independiente de Nueva York”

Narrado a ritmo de hip hop , con una banda sonora original con temas compuestos “ad hoc” por algunos de los raperos más importantes del pais como, Frank T, Kase O, Ari, Zenit… BAGDAD RAP relata los dias previos y los inicios de la guera deIrak a través de la experiencia de un grupo de birigadistas en Bagdad. Su punto de vista de la situación sirve de nexo para narrar una historia en la que se entremezclan las caras, con nombres propios, de algunas de las víctimas y las vivencias de la población civil a pocos días de un ataque anunciado. ´

La proyección del documental dará lugar a continuación a un coloquio sobre la situación en Irak a cuatro años de la invasión.

A continuación resuminos el proceso de realización del documental según el relato del la productora (mas información en www.bagdadrap.com )
"...El 15 de Marzo de 2003, cuando el mundo se levanta en manifestaciones para parar la guerra contra Iraq, un grupo de internacionalistas salen hacia Bagdad como medida de denuncia y para intentar parar la guerra.

Arturo Cisneros junto a un equipo de varias personas , se introducen en la brigada a Bagdad con el objeto de relatar y dejar testimonio gráfico de lo va a ocurrir los días siguientes.

Durante su estancia en Bagdad y Amman, Jordania, además de filmar el ambiente que se respira en las calles de Bagdad, se dedican a realizar entrevistas a un gran numero de brigadistas. Preguntas personales acercándose al lado humano de un grupo de personas muy heterogéneo, intentando descubrir las razones y las motivaciones de un viaje a un país en estado de pre-guerra.

Además, se realizan una serie de entrevistas a ciudadanos iraquis, a madres, a profesores de colegio, a pintores, a niños, para tratar de reflejar los sentimientos de una población civil que está a punto de ser bombardeada por el ejercito mas poderoso del mundo.

El día que empieza la guerra, Arturo Cisneros y sus compañeros vuelven a Pamplona, pero tres compañeros permanecen allí hasta la “caida” de Bagdad. Estos últimos, durante su estancia en Bagdad se dedican a recoger datos a cerca de los bombardeos y las victimas civiles. Le ponen nombres y apellidos a la muerte.
A su vuelta, les entrevistamos y montamos las entrevistas con material gráfico que han recabado en los hospitales y en las casas destruidas de las víctimas. En sus testimonios se recoge parte de la información que forma parte de un informe que se ha presentado en algunos tribunales internacionales para despejar la responsabilidad de tantísimas victimas civiles inocentes.

En Octubre del 2003, nos vamos a Hamburgo, Alemania y asistimos a el primer congreso internacional sobre armamento con uranio empobrecido. Especialistas de ámbitos legales, médico, radiológico, investigadores, militares estadounidenses, victimas europeas e incluso familiares de víctimas españolas nos completan una serie de testimonios estremecedores a cerca de las consecuencias directas e indirectas del armamento de uranio empobrecido sobre los militares y sobre la población civil.

Con todo este material nos vamos a Túnez, residencia habitual del guionista Santiago Alba Rico ( Los electroduendes, La bola de cristal), donde, después de visionar las imágenes, escribe un texto muy lírico, sobre el cual se acaba completando el guión de Bagdad Rap.

Una vez tenemos el guión con diferentes secuencias, nos ponemos en contacto con algunos de los músicos de RAP mas famosos del panorama español, y les asignamos a cada uno de ellos una secuencia del guión.

Una vez tenemos el guión con diferentes secuencias, nos ponemos en contacto con algunos de los músicos de RAP mas famosos del panorama español, y les asignamos a cada uno de ellos una secuencia del guión.


Ellos, después de ver su secuencia, componen una canción, un Rap, a cerca de lo que están viendo.

El resultado, media docena de canciones originales e inéditas , compuestas adhoc para el documental, por algunos de los músicos de rap mas famosos del estado español: Kase O, Frank – T, Zenit, Kamel, Arianna Puello, Selecta Kolektiboa, etc

Además Borja Alexandre, licenciado en Comunicación audiovisual por la universidad de Navarra, compone una secuencia onírica, una video creación con música original para una secuencia del documental.

También, Guilleaume Marsan, ciudadano francés afincado en Barcelona, compone imagen y música para otra secuencia de Bagdad Rap.
Contamos también con un banco de imágenes de archivo dela segunda guerra mundial, cedidas por Guernika Gogoratuz,

Otra aportaciones importantes son:

- Imágenes de las manifestaciones en EEUU cedidas por Paper iger TV, cadena de televisión de New York
- Imágenes de NYC filmadas por Luis Foncillas afincado en New York
- Imágenes de manifestaciones en París
- Imágenes de manifestaciones filmadas en Barcelona

Con todo este material nos metemos en la sala de edición para montar un documental muy musical, a ritmo de hip-hop, con un montaje muy rápido ( en muchos momentos vamos a plano por segundo!), con bastante posproducción, muy lírico, donde utilizamos diferentes elementos narrativos:

-La voz en off, que incluye 3 poemas
- La voz en off, que incluye 3 poemas
-Las letras, rimadas, de los raperos
-Las bases musicales
-Texto impreso en pantalla
- Entrevistas en árabe, ingles, español y euskera
Todo ello configura un largometraje documental, de unos noventa minutos, muy poco convencional, muy musical y de un contenido claramente social, de denuncia de una guerra injusta e ilegal..."

Entre la espada del Estado y la pared de ETA

ETA debería autodisolverse YA, y nosotr@s
implicarnos en el “proceso de paz”, por el bien de tod@s.

Por Ramón Fernández Durán.
   
Miembro de Ecologistas en Acción.
(El autor ha participado muy activamente, desde hace décadas, en el movimiento ecologista, en el movimiento Anti-OTAN, en el movimiento anti-globalización y en un buen número de actividades solidarias. El artículo nos lo envía el propio autor a varias páginas web con el ruego de su  difusión. Ramón agradece comentarios a su artículo.

         
         
ETA lleva unos cuarenta años de existencia, y ha agotado ya (hace tiempo) un ciclo histórico que intenta prorrogar inútilmente. Lo peor en estos casos es no saber desaparecer a tiempo, y en las mejores condiciones posibles, sobre todo de acuerdo con los objetivos por los que surgió y ha perdurado hasta ahora. Y eso suponiendo que alguna vez debiera haber iniciado su andadura, que es mucho suponer, para enfrentar un conflicto político-territorial con el Estado español, enquistado gravemente desde hace más de un siglo. Pero su existencia es hoy un enorme lastre para las justas demandas de sectores importantes de la población vasca, y en especial de la izquierda abertzale, para los movimientos emancipadores del conjunto del Estado, para su entorno más inmediato, en especial sus más de 600 presos, así como sus familiares y amigos, y en definitiva para ella misma. Hoy en día un número bastante menor de militantes que los miembros de ETA en las cárceles. Es más su existencia sólo está beneficiando a los sectores más reaccionarios, y está favoreciendo y legitimando el reforzamiento y endurecimiento del Estado español a todos los niveles. Todo ello ha ido haciéndose cada día más patente a lo largo de las dos últimas décadas, se ha acelerado con el cambio de siglo, en especial tras el 11-S, y ha explotado ya a partir del 30 de diciembre junto con la bomba de Barajas, cuando ETA ha cometido un inmenso error político, además (y principalmente) de matar a dos ciudadanos ecuatorianos. ETA ha certificado ya en la T-4 su muerte en vida. Y eso sin hablar de las valoraciones éticas y morales que nos debe merecer una actividad armada que en todo este periodo ha cosechado más de 800 muertos, así como miles de heridos, algunos gravemente lesionados de por vida, muchos de ellos víctimas “colaterales”. ETA ya sólo puede desaparecer, no tiene otra opción, y es bueno que lo haga cuanto antes, y a iniciativa propia, por el bien de todos, incluso de ella misma. Esta afirmación para nada intenta eximir de responsabilidades al gobierno en relación con la crisis del así llamado “proceso de paz”, cuando éste ha sido uno de los causantes de su parálisis y su crisis. Y ahora es preciso también que entre todos y todas ayudemos a desbloquear esta sinrazón, que nos afecta al conjunto de la sociedad, para poder caminar hacia otros mundos posibles. Nos va nuestro futuro en ello. Intentemos sustentar estas valoraciones.

La época de “esplendor” de ETA.

           En los 70, cuando el que suscribe este texto iniciaba su implicación político-social, ETA era una referencia importante en la lucha antifranquista, y los objetivos de su lucha concitaban amplios apoyos en la izquierda de todo el Estado español. Además, la represión franquista se cebó especialmente en Euskadi. El espectacular atentado contra Carrero Blanco quizás marcó el cenit de esa aureola. Eran unos años en los que existían diversas expresiones de lucha armada en otros países de Europa occidental (IRA, Rote Armee Fraktion –RAF- y Brigadas Rojas –BR-, principalmente) cuya actividad se refuerza con el reflujo del ciclo de luchas del 68. Ciclo de luchas que tuvo una dimensión mundial. El IRA y ETA surgen como organizaciones armadas de carácter independentista, definiéndose como nacionalistas de izquierda, no así la RAF y las BR, que se proclaman como internacionalistas y vanguardia de choque del proletariado, respectivamente. Todas ellas buscaban provocar la lucha y la insurgencia popular con su actividad. La izquierda radical de Europa occidental, a pesar de las diferencias que pudieran tener con las organizaciones armadas, miraba con simpatía, y hasta admiración en muchos casos, a las organizaciones implicadas en dicha lucha. Existía un mito considerable de la lucha armada, tal vez por la existencia también de abundantes luchas guerrilleras de liberación nacional en el “Tercer Mundo” en dicha época. En particular en América Latina, donde hasta los 80 se desarrollan múltiples experiencias guerrilleras de lucha antiimperialista (el fin exitoso de ese ciclo sería la revolución sandinista, 1979). Y su icono fue el Ché Guevara. Muchas de estas expresiones armadas contaban con el apoyo directo o indirecto de la URSS, y de otros países del llamado “socialismo real” (entre ellos, Cuba).

            Los 70, y primeros 80, serían los “años de plomo” de la represión estatal en Europa occidental contra la lucha armada, pero también contra todo el importante movimiento antagonista que se movía contra el Estado y el capitalismo de la época, en fuerte crisis por aquel entonces. El caso de Italia es paradigmático, pues con el pretexto de la lucha contra las Brigadas Rojas, se arrasa y se criminaliza a toda una generación de activistas, y se descabeza a un enorme movimiento social antagonista. Las garantías del Estado de Derecho y las libertades sufren un serio quebranto, bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo. El “Estado Social” que había surgido tras la Segunda Guerra Mundial, se endurece bruscamente, pues era demasiado “democrático”, sobre todo allí donde operaban las principales organizaciones de lucha armada (Alemania Occidental, Italia, Gran Bretaña). La lucha “antiterrorista” ayuda a legitimar de cara a la opinión pública este endurecimiento que iba mucho más allá de la represión contra las organizaciones armadas. Sin embargo, esta reflexión parecía un anatema formularla, pues se decía, que en cualquier caso ese endurecimiento hubiera tenido lugar. Sí, por supuesto, pero hubiese sido mucho más difícil implementarlo. Y este endurecimiento se va extendiendo poco a poco por toda Europa occidental, aunque con diferentes ritmos.

            En el Estado español íbamos un poco más desfasados en ese ciclo, pues el Franquismo fenecía de muerte natural, y una inmensa energía social de nuevo poder constituyente emergía con una fuerte ansia y voluntad de cambio. Y los poderes establecidos, que se ven obligados a “refundarse” (en continuidad), se dedican a encauzarla poco a poco hacia las instituciones de la democracia representativa. Esta tarea no fue fácil para ellos y llevaría años domesticar y desarticular el antagonismo social, pero se vio ayudada también por la irrupción del modelo consumista desde mediados de los 80, y la individualización de la dinámica social promovida por la Aldea Global y la postmodernidad. Sin embargo, en la transición política la lucha por las libertades consigue una amnistía para los presos políticos, incluidos los de ETA, y los postulados de la lucha nacionalista emancipadora logran alcanzar un eco notable en la izquierda de todo el Estado español. Al mismo tiempo, se establecen fuertes lazos entre el Movimiento de Liberación Nacional Vasco –MLNV- y la izquierda radical de la época en todo el territorio estatal. En esos años ETA, y el MLNV, cosechaban además múltiples simpatías y apoyos en la izquierda más consecuente de toda Europa occidental, y en muchas partes del mundo, especialmente en América Latina. ETA decide continuar con la lucha armada después de que la Constitución Española -1978-, aprobada sin legitimidad en Euskadi, pues tan sólo un 30% del censo electoral votó “SÍ”, dejara sin resolver el conflicto político vasco; aunque posteriormente el Estatuto de Gernika (apoyado por el PNV, y en el que se abría la posibilidad a una futura incorporación de Navarra, si así se refrendaba conjuntamente) cosechó una mayoría raspada, con el 53% de votos afirmativos de las personas con derecho a voto. Y tras una fuerte escalada de atentados contra las instituciones garantes del orden público y político del Estado, y en especial contra el Ejército español, se llega al intento del golpe de Estado de 1981, de donde sale una democracia endurecida (“Pacto del Capó”), al tiempo que se ingresa por la puerta de atrás en la OTAN, previo a la llegada de Felipe González al gobierno.

La crisis de la lucha armada (emancipadora) en “Europa”, y en el mundo.

            La RAF y las Brigadas Rojas, sin apoyo social tras ellas, son desarboladas por la represión estatal en los 80, aunque no desaparecerán formalmente hasta los noventa. El comunicado de disolución de la RAF es un interesante y valiente documento de autocrítica sobre los límites de la lucha armada en Europa occidental, y del camino sin salida al que habían llegado. Algo así ocurrió en sectores de las Brigadas Rojas, además del fenómeno de los arrepentidos que incitó, explotó y manipuló el Estado. Eran los noventa, cuando predominaba en el mundo la “globalización feliz”, tras la caída del Muro, las “revoluciones de terciopelo” en el Este, y el colapso de la URSS. La quiebra del llamado “socialismo real” se llevaría también por delante una gran parte de las luchas guerrilleras en América Latina, especialmente en Centroamérica, donde se entra en los llamados “procesos de paz”, en el nuevo capitalismo unipolar comandado por la hiperpotencia estadounidense. EEUU también promueve estos cambios, y la vuelta a las “democracias” en América Latina, después del ciclo de dictaduras militares que había fomentado previamente, y que habían logrado sentar las nuevas bases para la globalización neoliberal en la región, arrasando con gran parte de las organizaciones armadas existentes (aunque bajo cuerda continua en muchos casos impulsando la “guerra sucia”). Las luchas guerrilleras en este nuevo contexto entran en general en una profunda crisis de identidad y legitimidad <!--[if !supportFootnotes]--> [3] <!--[endif]--> , y además muchas de ellas pierden su apoyo externo. De ahí su aceptación también de los “procesos de paz”.

            Mientras tanto, en España, el idilio entre la izquierda radical y el mundo de ETA se rompe tras el tremendo atentado de Hipercor en Barcelona -1987- (mucho antes se había producido un distanciamiento muy claro, tajante, de la izquierda institucional), y a partir de ahí dicha relación entra en una creciente barrena debido a la actividad armada cada día más indiscriminada de la organización. Asimismo, el brutal atentado en el barrio obrero de Vallecas -1995-, y los asesinatos de Yoyes -1986- y sobre todo de Miguel Ángel Blanco -1997-, serían hitos claves también de este enorme deterioro de la imagen de ETA en una izquierda radical de viejo cuño que entraba también en una profunda crisis, al tiempo que surgían nuevos movimientos sociales alternativos (okupación, insumisión, etc.) que se distancian cada vez más del mito de la lucha armada, y van ampliando su crítica a la nueva deriva de ETA. Eso incide decisivamente en la voladura de los puentes del MLNV con la izquierda más consecuente del Estado, al tiempo que se acentúa aún más la dependencia de la izquierda abertzale de todas las locuras que acomete la organización armada, incapaz de distanciarse mínimamente de la tutela de ETA, lo que facilita su demonización mediática y erosiona muy gravemente la legitimidad de sus demandas fuera de Euskadi. El asesinato de Miguel Ángel Blanco va a marcar también un antes y un después en la criminalización mediática de la izquierda abertzale, y no sólo de ETA. Toda la potencia del manejo de los poderosos medios de comunicación se pone al servicio de generar y visualizar una vinculación y asimilación creciente entre Herri Batasuna y ETA, lo que a su vez redunda en una aún mayor pérdida de apoyos en el resto del Estado.

            Pero esta pérdida de apoyos a escala estatal parece que no le importa a la izquierda abertzale, debido al chovinismo nacionalista de muchos de sus dirigentes, y al menosprecio que tales cuadros manifiestan hacia lo que acontece del Ebro para abajo. La lucha contra el Estado español parece que se plantea como una lucha contra la (pluralidad de la) sociedad española, fuera de las nacionalidades históricas, y aún dentro de éstas. Todo ello va a permitir que el peso de la represión estatal caiga con enorme fuerza sobre ella sin suscitar prácticamente solidaridad a escala estatal (sobre todo cuando se encarcela a la cúpula de Herri Batasuna, en 1998), al tiempo que se van reforzando las posturas y los discursos más “españolistas”. Pero como suscitar la simpatía en el resto del Estado español hacia las demandas vascas parecía que no valía la pena, que no tenía importancia estratégica, pues “palante” con los faroles, caiga quien caiga. Y además, el endurecimiento estatal que todo ello conlleva, y que se legitima en nombre de la lucha contra el terrorismo, va a ayudar a los poderes fácticos a utilizar la legislación de excepción también contra los movimientos sociales antagonistas, dentro y fuera de Euskadi. A este respecto, dentro de Euskadi se da una considerable movilización social fuera del mundo de la izquierda abertzal (sectores autónomos, libertarios, gaztetxes, movimientos de mujeres, rock radikal vasco), que sufre también muy especialmente la represión estatal en dicho territorio.

            Mientras tanto, en los noventa, el estallido de la ex-Yugoslavia en múltiples y muy graves conflictos nacionalistas interétnicos, así como la irrupción o reaparición de los nacionalismos de derecha y ultraderecha en Europa occidental, hacen que las reivindicaciones nacionalistas pierdan halo emancipador y legitimidad en Europa occidental, al tiempo que se avanza hacia sociedades cada vez más cosmopolitas y multiculturales. En este contexto, el IRA apuesta por el abandono de la lucha armada, desde mediados de los noventa, y entra en un proceso de negociación que duraría años. Una negociación muy compleja pero que goza del apoyo de importantes actores externos, incluido el EEUU de Clinton y el gobierno irlandés, que se desarrolla sin utilización partidista por parte de los principales partidos británicos, y que además pilotaba con mano firme el Sinn Fein. Era éste el que tenía una importante iniciativa en el proceso, no tanto el IRA, a pesar de los episodios turbulentos que tuvo que sortear la rama política (atentado en la City de Londres), y sobre todo los ocasionados por algunas de sus escisiones (la masacre del atentado de Omagh, por parte del “IRA-auténtico”). Aun así, los objetivos pragmáticos que se pretendían alcanzar quedan bastantes de ellos por el camino, y eso que el Sinn Fein es un movimiento político de gran implantación social (mucho mayor que Batasuna), y que contaba con esa situación favorable y los apoyos externos mencionados. La decisión del IRA agudiza la crisis de la lucha armada en Europa occidental, convirtiéndose ya en una crisis terminal. No en vano el IRA era el principal grupo, con mucho, que se había embarcado en ella. Igualmente, la expansión del desorden de la conflictividad armada no antagonista a escala mundial (crimen organizado y mafias de todo tipo, narcotráfico, señores de la guerra en “Estados fallidos”, etc.) erosiona también la imagen y la épica de la lucha armada.

            Pero el mito de la lucha armada se evapora definitivamente en los sectores sociales emancipadores más activos, con la irrupción en escena del llamado movimiento antiglobalización, que enlaza con los nuevos contenidos y formas de la lucha zapatista. Una organización armada que intenta “mandar obedeciendo”, y de autodefensa, que no pega tiros, que se retira rápidamente de la primera línea tras su irrupción en enero de 1994, dejando el protagonismo a las estructuras civiles, y con un discurso de extracción indígena pero muy universal y rupturista al mismo tiempo; y que por ello consigue una enorme repercusión mundial, aparte de ocasionar un verdadero terremoto político en México, en donde cultiva y mantiene una relación intensa con la gran diversidad de expresiones antagonistas que allí se manifiestan, y es más, que sale de Chiapas a conocerlas y a intercambiar experiencias de luchas con ellas (“La Otra Campaña” es un muy buen ejemplo de ello). El nuevo movimiento global, enormemente plural, se basa sobre todo en la desobediencia civil y la no violencia activa, como mejor forma de desenmascarar la violencia estructural (en ascenso) de los Estados, y de ganarse para su causa a amplios sectores de la sociedad. Más tarde, la irrupción de los Foros Sociales Mundiales, y los Foros Sociales Regionales planetarios, acentuaría esa dinámica, y en ellos los representantes del MLNV se ven cada vez más incapaces de suscitar atención hacia sus discursos, aparte de cosechar crecientes críticas por su seguidismo con la lucha armada de ETA.

ETA cada día más sola y cuestionada, y cada vez más funcional a los intereses del poder

             Esta situación de desprestigio internacional de la actividad de ETA se acentúa después del 11-S, por el creciente rechazo desde los sectores emancipadores al militarismo y “policialización” en ascenso al que nos conduce el “Choque de Civilizaciones”, al que nos quieren llevar las fuerzas del “Bien” y del “Mal”. Además, las fuerzas del “Mal”, con el megaatentado de las Torres Gemelas, y las acciones tremendas y espectaculares posteriores, dejan empequeñecido hasta límites que rozan lo ridículo la política y la capacidad de “socializar el sufrimiento” de ETA, que había vuelto a la lucha armada con ese lema tras romper la tregua anterior (1999), tras el Pacto de Lizarra, iniciándose una aguda escisión entre nacionalistas y no nacionalistas. Pero el poder letal nihilista que le da al llamado “terrorismo islámico” su capacidad de autoinmolarse, hace que los gudaris de ETA parezcan a su lado “hermanitas de la caridad” metidas a matones, al tiempo que se encumbra como máximo icono mediático de la lucha armada no el Ché, sino Bin Laden.

            La tregua de finales de los noventa había despertado importantes expectativas en todo el Estado, y por supuesto en Euskadi, permitiendo a la izquierda abertzale ampliar sensiblemente su esfera de influencia (creación de Euskal Herritarrok -EH-, y gran éxito electoral subsiguiente). Pero la vuelta a la actividad armada de ETA, nunca explicada, matando ahora a cargos electos del PP y del PSOE, sume en una crisis importante a la izquierda abertzale (fin de EH, -re-creación de Batasuna), provoca una fuerte caída de votos, y se producen las primeras deserciones de ese mundo (Aralar), que son ampliamente criticadas desde su interior. Es más, parece como si estos abandonos se convirtieran en muchos casos en el enemigo principal a batir. Mientras tanto, la capacidad del nuevo PP, con mayoría absoluta (¿hasta qué punto la vuelta a la actividad armada de ETA contribuyó a este resultado?), para endurecer aún mucho más el aparato del Estado, y para magnificar mediáticamente, hasta extremos inconcebibles, el mensaje “antiterrorista”, le permite la aplicación con renombrada legitimidad social de una de las legislaciones de excepción más restrictivas de Europa, al tiempo que le posibilita acentuar un mensaje “españolista” cada vez más rancio, que va calando cada día más en el cuerpo social. Y una gran parte de la opinión pública cada vez está más de acuerdo con el “a por ellos” del PP, y con el endurecimiento de las penas (cumplimiento íntegro de las mismas), que acaba afectando a toda la población carcelaria (más de 60.000 presos “comunes”). En este nuevo marco, la actuación del Estado sobre la izquierda abertzale se recrudece, al tiempo que el poder judicial aplica la doctrina Garzón, que permite criminalizarla bajo el lema “todo es ETA”. Y, adicionalmente, la creación y manipulación de organizaciones de víctimas del terrorismo, echa aún más leña al fuego en todo este aquelarre de linchamiento social del mundo abertzale. 

            La España de Aznar se va a convertir en el país líder de la legislación represiva a escala europea, y además ésta va a contar con el apoyo del PSOE (Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, Ley de Partidos)(2000), que teme quedarse atrás en esta carrera, y que se le pueda escapar gran parte del voto de las clases medias del mismo Ebro para abajo, donde se pierden o se ganan las elecciones a escala estatal. A partir de ahí, se ilegaliza Batasuna (2002) sin excesivos problemas de “orden público” en los territorios vascos, y con muy escasas muestras de solidaridad en el resto del Estado, salvo la denuncias puntuales que pueden (podemos) hacer “cuatro locos”. Lo que ocurre en Euskadi cada vez trae más al pairo al resto de lo que se mueve emancipadoramente a escala estatal, que además sufre en sus propias carnes un marco legislativo y policial cada vez más represivo. Es más, se vincula a sectores del movimiento de okupación en Cataluña con la organización ETA, a través de la figura “colaboración con banda armada”, y lo mismo acontece en otros casos. Más tarde, tras el 11-S, el gobierno español va a cumplir un papel decisivo a escala comunitaria para impulsar el endurecimiento de la legislación antiterrorista de toda la Unión, que bajo el pretexto de la lucha contra el “terror” va a dotar a los Estados de un nuevo elenco de instrumentos represivos contra los movimientos sociales emancipadores, y contra la inmigración. Este nuevo marco va a permitir declarar a Batasuna organización “terrorista” a escala de la Unión, lo que va a secar un importante caledero de apoyos institucionales para los pretendidos objetivos de la izquierda abertzale. Se acabó su presencia en Bruselas. Y ya tiene a toda la Eurocámara en contra. Además, Aznar logra introducir dentro del proyecto de Constitución Europea no solamente todo el nuevo marco represivo, que se comunitariza por primera vez en la historia de la Unión en dicho texto, sino la futura intangibilidad de las fronteras de los Estados, poniendo aún más difícil la resolución del conflicto político vasco.

 El “alto el fuego permanente”, la parálisis institucional y el gran fiasco del 30-D

                        En marzo de 2006, ETA anunciaba un “alto el fuego permanente”, que despertó unas enormes expectativas de paz, y que fue posible por el cambio de coyuntura política creada a nivel estatal tras la llegada de Zapatero al gobierno el 14-M. El macroatentado del 11-M, que causó casi 200 víctimas y miles de heridos (¡eso sí que es capacidad de “socializar el sufrimiento”!), tuvo al menos el efecto colateral positivo de la reacción ciudadana, y la pérdida del gobierno del PP por intentar atribuir el atentado a ETA, manipulando a la opinión pública. Pero el tiro le salió por la culata, provocando una verdadera rebelión ciudadana en todo el Estado (incluido del Ebro para abajo, ese espacio tan poco valorado para los procesos de cambio en Euskal Herria). El 13-M miles de personas salieron a la calle en muchas ciudades españolas, en especial en Madrid, exigiendo “¡Queremos saber la verdad!” y “¡Mañana votamos, mañana les echamos!” Y el 14-M una participación electoral excepcional echó al PP de la Moncloa. El PP no le ha perdonado al PSOE esta victoria, a su juicio desleal y no democrática (pues cuanto menos se vote, más democrática parece que es una elección, según Génova). Y desde entonces no ha hecho sino difundir mediáticamente teorías conspirativas acerca de una fantasiosa vinculación ETA-AL QAEDA, que han ido arraigando cada vez más entre su electorado más fiel (al que se le moviliza ahora también para “saber la verdad”), y que más allá de él está contribuyendo también a desprestigiar adicionalmente la lucha armada de ETA y por extensión al mundo de la izquierda abertzale. Seguramente el próximo juicio sobre el 11-M profundizará en esta ceremonia de la confusión, e industrialización de la mentira.

            El nuevo ejecutivo del PSOE posibilitó en 2005 el acuerdo parlamentario sobre un fin negociado con ETA, en ausencia de violencia, que abriría la puerta al comunicado de la organización de marzo pasado. Pero la actitud del PP, tras un momento de parálisis inicial, por la muy positiva reacción ciudadana al comunicado, ha sido de un acoso increíble e in crescendo al gobierno (jaleado también por una muy importante movilización de toda la derecha sociológica, bajo el lema “En mi nombre NO”, impulsada por la AVT, El Mundo y la COPE). Lo cual  provocó una creciente parálisis en el ejecutivo. El resultado fue que éste no adoptó ninguna medida significativa para la resolución del conflicto, si bien parece que se habían iniciado ciertos contactos entre las partes implicadas, que sufrieron entorpecimientos internos por el orden de los factores. Es decir, mesa de partidos (y en concreto, debate sobre “territorialidad” y “derecho a decidir”) versus diálogo gobierno-ETA. Pero ello redundó en que ni se tomó ninguna mínima medida para el acercamiento de los presos por parte del gobierno (es más, éste se jactó públicamente de haberse movido menos que el gobierno Aznar), ni se inició la mesa de partidos en Euskadi, y además han seguido durante todo este tiempo los juicios contra el entorno abertzale (macrosumario 18/98 –y más-; una verdadera aberración jurídica, que vulnera además derechos civiles y políticos), así como la criminalización y persecución de Batasuna, aparte de detenciones ocasionales de miembros de ETA. El poder judicial, en gran medida tomado por la derecha, ha contribuido decisivamente a ello, aplicando sin contemplaciones el entramado jurídico de excepción de la última etapa de Aznar, la doctrina Garzón, y el endurecimiento de las penas aprobado (doctrina “Parot” y caso De Juana Chaos). Por otro lado, el apoyo al “proceso de paz” de los sectores de la llamada sociedad civil fue en general muy débil en todo el Estado, y hasta difícil de expresar en el propio Euskadi, en donde cabe destacar el papel jugado por la iniciativa de Voces de Mujeres por la Paz (Ahotsak) en este periodo. Una iniciativa muy plural e interesante de mujeres destacadas de todo el abanico político-sindical, al que se habían sumado recientemente mujeres del movimiento feminista en Euskadi, y de la que tan solo están ausentes las mujeres del PP.

            En estas circunstancias, ETA y el propio entorno abertzale, o los sectores más “duros” dentro de ellos, fueron tensando la cuerda (tiros al aire en actos públicos por parte de encapuchados, robo de pistolas, desplantes de Txapote, kale borroka), con métodos que no provocan precisamente apoyo social, y que proporcionan más munición a la estrategia rupturista de la derecha. La ausencia de visión política de estos actos fue tan total, que el robo de pistolas tuvo lugar justo antes de que el Parlamento Europeo votara la proposición socialista a favor del “proceso de paz”, y estuvo a punto de perderse a causa de ello. El resultado final de este crescendo fue el atentado de ETA del 30-D, totalmente imprevisto por todas las partes implicadas, incluidos el gobierno y la propia izquierda abertzale. Una vez más, como desde la primera ruptura de la tregua de Argel (1989), y en la ruptura de Lizarra (1999), la rama militar se imponía sin contemplaciones al movimiento político de la izquierda abertzale. ETA ha demostrado con esta acción no solo una tremenda miopía política, sino que Batasuna le trae sin cuidado. Es más, en este periodo ETA ha estado haciendo recriminaciones y ataques públicamente a la izquierda abertzale por la conducción del proceso, cuando ésta sufre la situación en carne propia; así como ha criticado a los que en izquierda abertzale critican el tutelaje de ETA. Y lo peor es que Batasuna ha sido incapaz hasta muy recientemente de tener una posición mínimamente autónoma, y atreverse a levantar algún pero a la rama militar. Era verdaderamente patético, los primeros días después del atentado, constatar cómo los representantes de la izquierda abertzale manifestaban públicamente que esperaban como agua de mayo el comunicado de ETA (¡para ver qué hacer!). Además, en una especie de círculo vicioso, la ilegalidad de Batasuna refuerza a ETA, dificultando aún mucho más todo el proceso de diálogo y de salida negociada al conflicto. Lo contrario que en Irlanda del Norte.

            En definitiva, “cuatro jóvenes iluminados”, muy probablemente varones e inflamados de testotesrona, parece que arrinconaron a las posiciones más “políticas” y con experiencia dentro de ETA, e hicieron posible la comisión del atentado. Una auténtica sinrazón. ETA cada vez más se está convirtiendo en un grupo totalmente aislado de la realidad que la circunda, en el que la permanencia del grupo parece que se convierte en un fin en sí mismo. Sus integrantes se consideran héroes o mártires, de una causa por encima del bien y del mal, por el sagrado bien de Euskal Herria, que les da patente de corso para cualquier cosa. Pero lo que es más grave, sus decisiones están condicionando el funcionamiento de toda la izquierda abertzale (con un núcleo principal de unos 150.000 votantes), y de todo lo que acontece a escala estatal.  El ataque a ETA se está convirtiendo en el elemento central de toda la estrategia del PP, una estrategia cuasigolpista, que va buscando un cambio profundo en la gobernabilidad del Estado español, basado la creación de un “Estado fuerte” (más “fuerte” y centralista aún) que se sustente y legitime en la gestión de la “guerra civil molar y molecular” (que el mismo impulsa). Es decir, de la guerra de todos contra todos entre los de abajo (agudización de los conflictos interterritoriales, criminalización y persecución del “otro”, guerra contra la pobreza, etc.), y en el objetivo de represión y descabezamiento de los sectores más concienciados y activos, con el fin de que no se cuestionen las relaciones de poder, sino es más, para que se refuercen hasta límites difícilmente de imaginar, impidiendo cualquier tipo de cambio.

            De hecho, ante el brutal atentado del 30-D el terrorismo ha pasado a ocupar otra vez el frontispicio de la preocupación ciudadana, como consecuencia de la borrachera mediática al respecto a la que estamos sometidos. Y la “opinión pública(da)” demanda más seguridad, exigiendo todavía más policías. A la gente se la induce a buscar más protección recurriendo al Estado. Y los grandes partidos desprestigiados por los escándalos urbanísticos y la especulación inmobiliaria (sobre todo el PP), recuperan de esta forma gran parte de su credibilidad perdida respecto a sus respectivas clientelas electorales. Toda esta situación acalla y oculta los graves problemas sociales, territoriales y medioambientales que se dan a lo largo y a lo ancho del Estado español, y ya sólo se habla de ETA. ETA pueda estar contenta. Es más, estará encantada. O los sectores mencionados dentro de ella. Sin embargo, la imagen de ETA ha quedado hecha añicos en América Latina, tras la muerte de dos inmigrantes ecuatorianos, y de cara a los más de cuatro millones de inmigrantes en el Estado español, al tiempo que se instala el “todos contra ETA”, que la organización armada se ha ganado a pulso.

            Pero ETA no sólo está ya demonizada en el conjunto de la sociedad española, sino que empieza a estar cada vez más cuestionada en sus propios mundos. Tanto dentro de la izquierda abertzale, como en el colectivo de presos, y sus familiares, y parece que se manifiestan importantes tensiones también dentro de la propia organización. Es sólo cuestión de tiempo, y poco, para que esa ahora falsa unidad estalle. Lo cual tendría una repercusión muy grave para sus propios objetivos. De hecho, la está teniendo ya. Si se divide la izquierda abertzale, lo más probable si ETA continúa en sus trece, dejará de haber un interlocutor político válido, y será aún mucho más difícil negociar y arañar reivindicaciones al Estado. Y el estallido de la unidad del colectivo de presos puede propiciar salidas del tipo “sálvese quien pueda”, algo totalmente humano, máxime en estas circunstancias, que serán a buen seguro explotadas por el Estado.

El fin de ETA es ineluctable, y ella misma debería ser consciente de ello y reaccionar

            ETA cada vez lo tiene peor, a pesar de que amenace al Estado con volver a atentar si no se cumplen sus exigencias; aunque eso sí, manifieste al mismo tiempo que sigue el vigente el “alto el fuego permanente” decretado en marzo de 2006. Todo un sarcasmo, que ha forzado a Otegui a decir que el mundo de la izquierda abertzale estaba confundido y necesitaba un periodo de “reflexión”. El único “distanciamiento” de ETA formulado hasta ahora por la izquierda abertzale, y no sin divisiones internas. Pero ETA está derrotada políticamente ya, a pesar de que haya sido capaz de realizar el mayor atentado de su historia, en términos de destrozo y coste económico infligido al Estado. Una verdadera paradoja. Por eso decimos que ETA es un verdadero muerto viviente, aunque quizás tarde todavía un tiempo en desaparecer, el único camino que le queda. Pero parece que por el momento se resiste a ello, y que no da signos de lucidez para no arrastrar consigo (hacia el abismo) a los demás.

            ETA nació para potenciar las demandas independentistas de sectores importantes de la sociedad vasca en los sesenta, en un momento de fuerte represión franquista, al tiempo que se articulaba un muy potente movimiento social de izquierda abertzale, fuertemente interrelacionado con ella. Pero hoy en día la organización armada se ha convertido en la rémora más importante para dicho movimiento, aparte de que la sociedad vasca se ha transformado profundamente. No sólo se ha incrementado en este tiempo de forma importante la población del resto del Estado viviendo en Euskadi, mientras que ciertos sectores de tercera edad euskaldunes se han retirado a pasar sus últimos años al Mediterráneo (en concreto a Benidorm, entre otros enclaves), sino que en los últimos años una considerable comunidad inmigrante ha pasado a afincarse en las tierras vascas, cambiando aún más los equilibrios entre comunidades. Al mismo tiempo, se han transformado en estos años los valores y actitudes de la sociedad vasca en general, al igual que en España y en el mundo entero, en paralelo con los procesos de “globalización-europeización” del capital, que han modificado sustancialmente también el papel del Estado-nación. Se dan dos dinámicas distintas y paralelas al mismo tiempo. Por un lado, un proceso de “cosmopolitanización” de las clases medias, así como un reforzamiento y enrocamiento de las señas de identidad de los sectores más afectados por las dinámicas de “globalización-europeización”. Por otro lado, el Estado-nación, por así decir, se transnacionaliza en parte en el marco de la Unión Europea, si bien en el mundo post-11-S, de la “globalización armada”, ve reforzado su papel de garante del orden interno, lo que también se reconoce en la futura Constitución Europea. Es decir, vemos cómo se refuerza su “cara dura”, al tiempo que se va desprendiendo de su “cara blanda” (el “Estado social”), como resultado de las políticas neoliberales.

            En este nuevo contexto, ETA debería saber desaparecer con dignidad, jugando las poquísimas bazas políticas que todavía le quedan, y reconociendo su enorme debilidad real actual. Además, ETA está fuertemente acosada policial y judicialmente, y se han acabado ya hace tiempo los santuarios desde donde operaba, sobre todo en el Estado francés, pero también en otros países del mundo, en concreto en América Latina. Es mejor que sea ETA la que tome la iniciativa de su autodisolución, no que se vea obligada a hacerlo por la represión estatal, es decir, por eso que eufemísticamente se llama “la actuación del Estado de derecho”, y/o por la conjunción de las circunstancias crecientemente adversas para ella que se dan. Es más, de no hacerlo así, cada vez va a poder conseguir menos por colgar las armas. Y de persistir en su trayectoria actual lo más seguro es que entre en un proceso de “grapización”, sin apoyo social, ni siquiera de sus círculos hasta ahora más cercanos, que le impida hasta negociar la salida para sus presos. ETA se ha convertido ya, sin quererlo, en el “tonto útil”, en la excusa perfecta, que utilizan las estructuras de poder español para justificar su creciente endurecimiento, en esta especie de Estado de excepción que se va instalando a escala planetaria en el marco de la guerra global permanente contra el “terrorismo”. Y Euskadi, en concreto, se convierte en un laboratorio represivo de primer orden, a escala de la Unión, para probar la nueva legislación de excepción. Una UE implicada en la violación de derechos humanos, como ha demostrado el “escándalo” de los vuelos de la CIA. La actuación de la propia Ertzaintza así lo atestigua, y no sólo la de los cuerpos represivos del Estado (policía nacional, guardia civil), o de sus aparatos judiciales. Finalmente, ETA debería ser capaz, en un movimiento valiente por su parte, de reconocer el dolor causado a sus víctimas, sobre todo a las “colaterales”, pero también a todas ellas. Sería un acto de grandeza humana. Así como debería saber reconocer sus propios errores, haciendo un balance político crítico de sus cuarenta años de existencia. Esa sería una muestra de audacia y una manera de saber afrontar la cruda realidad, para iniciar de la mejor forma posible otro camino.

            Por otro lado, el mundo de la izquierda abertzale debería distanciarse claramente de ETA, atreverse a volar solo sin la dependencia continua y el tutelaje de la organización armada, y sus sectores juveniles valorar la idoneidad o validez de tácticas como la Kale Borroka, basada en quemar autobuses públicos, estaciones ferroviarias, cabinas telefónicas, o cajeros automáticos que ponen en peligro edificios completos, como forma (quizás muy “masculina”) de dar salida a la rabia acumulada. Esta forma de lucha no hace sino desprestigiar su imagen, pues se utiliza por las estructuras de poder como un boomerang (mediático) contra ella, sin aportar nada a los objetivos que pretende. Existe una enorme variedad de formas de lucha de desobediencia civil que pueden conseguir trasladar de una manera más incisiva, eficaz y positiva sus demandas a la sociedad vasca y estatal. En su día lo vimos claramente con el movimiento de insumisión, o con el  movimiento okupa, y ahora más recientemente lo hemos presenciado con ocasión de la iniciativa en Francia de los Hijos de Don Quijote. Al Estado se le tiene que poner en la tesitura de desprestigiarse por la represión que ejercita, no al contrario. Es tal vez la forma más efectiva de desenmascararlo. En los últimos años Euskadi ha pasado de situarse en la punta de lanza de la movilización ciudadana a escala estatal, a entrar en un ciclo de lucha en gran medida estéril, y pobre en contenidos, que se mueve en la noria sin fin de la acción-represión-acción, con cada vez menor capacidad de arrastre, incidencia y sobre todo aceptación social. Si bien cabe destacar la campaña de la Plataforma 18/98 + de Euskadi, de solidaridad y apoyo a los encausados, que ha sido verdaderamente ejemplar de nuevas formas de hacer política, muy plural y desbordando los límites de la izquierda abertzales, como el caso requería, así como la recogida de las autoinculpaciones que ha promovido, todo lo cual ha tenido una amplia repercusión político-social.

            Indudablemente, el nuevo escenario creado por la bomba en la T 4 ha influido en las últimas medidas estatales, tales como la sentencia del Supremo declarando organización “terrorista” a la rama juvenil de la izquierda abertzale (una decisión tomada por tres votos contra dos), lo que puede reforzar temporalmente a los sectores más “duros” e “intransigentes”; si bien la entrega de los 19 de Segi, ha sido una muestra dura y dolorosa, pero valiente, de otras formas de hacer política (en las actuales circunstancias), y ha tenido una gran repercusión mediática. Igualmente, las duras peticiones del fiscal en el caso del macrosumario 18/98, han sido también muy probablemente consecuencia del nuevo clima sociopolítico tras el atentado de Barajas, lo que pone aún más difícil el llamado “proceso de paz”. Y el atentado del 30-D está haciendo asimismo todavía más complicada la legalización de la izquierda abertzale de cara a las próximas elecciones municipales. Por otro lado, si se da un posible fin abrupto de De Juana Chaos, el tensionamiento político sería enorme (es por eso que el Estado hace todo lo posible por mantenerlo forzosamente con vida contra su voluntad), pero es preciso mantener la cabeza fría ante dichos escenarios, para no complicar adicionalmente las salidas al conflicto vasco, sobre todo porque la estrategia de acoso de la derecha se ha disparado sin límite en este último periodo.

            La manifestación del día 3 de febrero en Madrid ha marcado un verdadero hito en dicha estrategia, habiendo ganado la calle mediante la utilización de las víctimas, la política “antiterrorista” y la bandera nacional. La movilización fue mayor que la del día 13 de enero (la convocada por los sindicatos y fuerzas de izquierda), si bien no de forma significativa. Los lemas esgrimidos son bien ilustrativos del nuevo clima: “Por la libertad, derrotemos a ETA, no a la negociación”, así como el desmarque tajante de la “paz” en el comunicado de cierre de la manifestación. Se trata pues de derrotar a ETA, y todo lo que ello conlleva. Además, ya se entrelaza el “A por ellos”, con el “oé, oé, oé” de las grandes choques futbolísticos, lo que inflama aún más a una hinchada plagada de símbolos patrios, y hasta se utiliza el himno nacional para clausurar el acto. Pero el objetivo es llegar de esta manera a centenares de miles de personas, pues esta mezcla de política espectáculo rastrera, mezclada con el deporte de masas por excelencia, es un cóctel explosivo de enorme impacto en una sociedad acomodada y anestesiada, que se es capaz de movilizarse masivamente, p.e., para asistir a la presentación en sociedad del nuevo coche de Fernando Alonso (más de 100.000 personas recientemente en Valencia). Está visto que el PP va a utilizar a ETA, y a la política antiterrorista, entendida por supuesto en sentido amplio (¡todos los que cuestionemos el orden vigente podemos llegar a ser terroristas!), para recuperar el poder, y tratar de imponer el nuevo orden que pretende. Como le gritan sus huestes a Zapatero: “entraste por Atocha, y saldrás por Barajas”. Y en ese nuevo orden que se avizora en sus planteamientos, para nada se vislumbra una salida al conflicto vasco, es más se utilizará éste también, y fundamentalmente, para auparse al poder, e imponer nuevas y aún más duras formas dominio. Es preciso pues parar esta deriva.

            ¿Y ahora qué podemos hacer nosotros?¿Cómo hacemos para caminar hacia otros mundos posibles?

             Estamos en un mundo que se está cayendo ya literalmente a cachos, y en el cual las estructuras de poder a escala mundial parece que nos quieren conducir a una guerra civil global, al tiempo que van asentando formas de gobernabilidad cada vez más autoritarias, como forma de garantizar (vanamente) su dominio. Lo estamos viendo claramente en estos últimos tiempos en Oriente Próximo y Medio, así como en otras partes del mundo, mientras nos llevan imparablemente hacia el “Choque de Civilizaciones”, pues no en vano más de dos terceras partes del petróleo mundial está bajo suelo islámico. Y aquí en el Estado español la derecha del PP está apostando claramente por esa opción. Está jugando de esa forma tal vez previendo que pueda producirse un cambio brusco de escenario económico y mundial (pinchazo de la burbuja inmobiliaria, subida acusada de los precios del petróleo, caída fuerte del crecimiento, crisis del dólar, posible ataque a Irán, guerra total en Oriente Próximo y Medio, etc.), en este capitalismo global energívoro, mafioso, especulativo y de expropiación en el que estamos instalados, uno de cuyos “paraísos” es el Estado español. Y la excusa perfecta es la “gran amenaza terrorista de ETA”, así como el tensionamiento social e interterritorial que impulsa a todos los niveles (una vez más lo estamos viendo estos días con el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto de Cataluña), y que puede ir a más en el futuro si no reaccionamos. Da verdadero miedo observar a dónde nos puede conducir esta dinámica en la que se está instalando la vida política española. Es por eso por lo que acontezca en Euskadi para nada nos es ajeno al conjunto del Estado español, y menos a los sectores emancipadores que buscamos un cambio en las relaciones de poder existentes, y un cambio de modelo de productivo y de sociedad, hacia formas más justas y sostenibles.

            Es preciso pues que nos impliquemos en impulsar el llamado “proceso de paz” en Euskadi, y que no dejemos el mismo al albur de los partidos políticos y las instituciones del Estado. Es más, es perentorio que presionemos sobre ellos, para lograr no solo la “paz”, sino que no se acabe convirtiendo ésta en una segunda Transición, que afiance las estructuras de poder existentes, y coarten las dinámicas de cambio social que laten en Euskadi. Es fundamental que volvamos a reconstruir los puentes rotos entre los movimientos sociales de Euskadi y del resto del Estado. Es urgente activar a la llamada sociedad civil en todo el Estado para impulsar un proceso en ese sentido. Es perentorio introducir estos temas en las distintas agendas de lucha, desde las movilizaciones por una vivienda digna y el contra el desmadre territorial, a las de denuncia de la deuda externa y por la solidaridad internacional, pasando por los conflictos laborales, el rechazo a la guerra global permanente, o las demandas feministas, por mencionar solo unos cuantos frentes de lucha. Y algo así parece que está ocurriendo poco a poco, en especial en Euskadi. Ese es quizás el aspecto más positivo que está aconteciendo en estas últimas semanas, cuando parece que los sectores emancipadores más activos de la sociedad están reaccionando ante toda esta sinrazón. El atentado del 30-D curiosamente está contribuyendo a ello. Mucha gente de bien está verdaderamente harta, y tiene ganas de hacer algo para buscar una salida a toda esta demencia.

            En Euskadi ha surgido una iniciativa ciudadana muy plural, Milakabilaka (algo así como “miles de personas buscando una salida”), que se ha empezado ya a movilizar para presionar a favor de un proceso de diálogo y paz. La iniciativa Ahotsak, que hasta ahora tenía un carácter más bien elitista, se está retomando a escala local por mujeres de todo tipo para presionar en el mismo sentido, manifestando que el 30-D no es el camino. Pero también profesores universitarios del país vasco (Elkarbide) se han lanzado en la misma línea. Y otros ciudadanos euskaldunes se han propuesto reunirse en círculo, alrededor de un árbol, una tradición muy de la tierra, para ver cómo pueden abordar el futuro de su territorio. Hasta parte del mundo del derecho se ha puesto en funcionamiento con una iniciativa jurídica por el Proceso de Paz (también en Cataluña). ETA está consiguiendo, sin pretenderlo, que se active la sociedad civil, y en todas estas iniciativas palpita un profundo rechazo a las dinámicas militaristas y vanguardistas de la lucha armada. La gente, y muy en concreto las mujeres, quieren recobrar el protagonismo que le quitan los partidos, las instituciones, las estructuras de poder patriarcal y los “salvapatrias”, y quieren participar directamente en la conformación de su futuro.

            Pero en el resto del Estado, muy poco a poco, todavía, también está ocurriendo algo así. Eso se pudo observar en la manifestación del 13 de enero en Madrid, cuando mucha gente se sentía identificada con la pegatina que repartían colectivos de la Red por las Libertades y el Diálogo de Madrid, con el lema “Por la Paz y el Diálogo. En mi nombre SÍ”, pues no se sentían identificados con la mera denuncia del “terrorismo”. En Cataluña se ha activado a raíz también del 30-D la campaña “Sí al procès de pau”, en la que participan más de cien organizaciones ciudadanas. Y en otras zonas del Estado empieza a surgir un cierto interés de empezar a caminar por las mismas vías. Pero es preciso hacer más, mucho, mucho, más, para promover la participación ciudadana en el apoyo al “proceso de paz”, aparte de en la defensa colectiva de los derechos y libertades, cada día más vulnerados. Por el bien de todos y todas. Y así, podremos impulsar, continuar y reforzar los procesos de cambio del mundo, y del Estado español en concreto, sin tomar el poder, sino forzando a éste a transformarse de manera emancipadora. En definitiva, deconstruyendo el Estado, avanzando en la resolución dialogada y no violenta de los conflictos, y alcanzando nuevas estructuras institucionales, más horizontales, democráticas y participativas, al tiempo (y en paralelo) que vamos transformando la sociedad hacia modelos más equitativos, antipatriarcales y en paz con el planeta. Es una tarea urgente y cada vez necesaria ante la previsible crisis y colapso generalizado del capitalismo global actual (crisis energética mundial por el inicio del fin de la era de los combustibles fósiles, estrategias crecientes de guerra centros-periferias e intercapitalistas, y agudización del cambio climático en marcha). 

                                                                                                                                                                Madrid, febrero, 2007

                    Ramón Fernández Durán.
                   
      (Miembro de Ecologistas en Acción.)

PD: Han quedado a buen seguro muchas cosas por tratar en torno a este complejísimo tema: las raíces históricas del conflicto político-territorial, su desarrollo en el tiempo, su enconamiento durante el Franquismo, tras la Guerra Civil, el recurso a la tortura en muchas ocasiones por parte del Estado, incluso durante la democracia, la vulneración continua de derechos básicos, incluido el uso de la propia lengua, el terrorismo de Estado de los GAL durante el gobierno de Felipe González, el cómo y por qué fracasaron las negociaciones ETA-Estado en las anteriores treguas, lo novedoso de la propuesta de Anoeta formulada por Batasuna, las nuevas propuestas que en la actualidad (en estos días) hace la izquierda abertzale para superar el conflicto, que enlazan con las vías abiertas en el propio Estatuto de Gernika, etc., etc., etc.

Y en definitiva el inmenso dolor acumulado en torno a la evolución de este conflicto a todos los niveles, y en todos los ámbitos, fundamentalmente “nacionalistas”, y en concreto de la izquierda abertzale, pero también “no nacionalistas”. Sé que quizás es simplificador lo que he expuesto, y puede que muy osadas las formulaciones que he planteado. Si es así, me excuso a posteriori por ello, y por algunas expresiones utilizadas que pudieran llegar a ser ofensivas para ciertas sensibilidades, si bien me reafirmo en el contenido básico de lo expresado. Quiero decir que es un texto que me ha costado mucho ultimar, por la misma complejidad y conflictividad del tema expuesto, pero es una cuestión que nos afecta a tod@s, cuya solución depende de tod@s y que tod@s tenemos que posicionarnos en torno al mismo.

Es por eso por lo que me he animado a sacar estas reflexiones atrevidas a la luz pública. Finalmente quería decir que este texto me ha salido muy de dentro, pues es un tema que he vivido con especial intensidad y emotividad a lo largo de estos ya cuarenta años de conflicto armado, que han transcurrido (y todavía perduran) durante mi existencia vital, aunque siempre lo haya experimentado desde la distancia al residir fuera de Euskadi, pero también desde el conocimiento más o menos directo que me ha proporcionado el tener múltiples contactos con personas de allí a las que quiero, admiro y respeto profundamente. Espero pues que estas líneas puedan ayudar a fomentar un debate absolutamente necesario para la resolución del llamado conflicto vasco.

1--Me he animado a hacer públicas estas reflexiones, que me llevan rondando desde hace tiempo, ante el brutal e injustificable atentado de ETA del 30-D, y ante la gravedad de lo que está sucediendo en la vida política española. Espero que estas reflexiones puedan contribuir, junto con muchas otras que están surgiendo en estas semanas, a impulsar debates y prácticas que ayuden a desatascar el llamado conflicto vasco, para poder transitar hacia nuevas horizontes emancipadores de transformación político-social. Las reflexiones que se vierten en este escrito son indudablemente francas, y pueden considerarse duras u osadas por parte de algunos sectores, pues hay temas espinosos sobre los que hasta ahora se ha preferido en general no entrar públicamente. Un espeso velo de silencio se cernía de forma mayoritaria en torno a su tratamiento, hacia fuera, en los sectores emancipadores más activos del Estado español, si bien internamente la reflexión crítica en torno a ETA hoy en día es ampliamente generalizada. Pero la cruda realidad pienso que es preciso encararla de frente, y públicamente, no podemos ya ocultar ni enmascarar determinadas cuestiones, pues nos va mucho en ello. Además estas reflexiones están hechas desde la firme voluntad de intentar ayudar en el llamado “proceso de paz”, y por alguien que desde hace años mantiene fuertes contactos personales con gentes de Euskadi, y está implicado en la actualidad en la Red por las Libertades y el Diálogo de Madrid. Por último, agradezco los comentarios que me han formulado a este texto diversas personas, entre ellas algunas de Euskadi que sufren en sus propias carnes y en las de sus allegados la actuación del “Estado de derecho”, si bien la responsabilidad del contenido y el tono del mismo son exclusivamente míos.

Esta supuesta “democracia” del Estado del Bienestar era por cierto tan solo aparente, pero sí es verdad que los equilibrios institucionales y los derechos y libertades alcanzados hacían difícil, o mejor dicho complicaban, una actitud abiertamente represiva del Estado contra los brotes y dinámicas antagonistas.

De hecho todavía perviven en Colombia y México, principalmente, aunque con considerables procesos degenerativos en muchas de ellas.

El atentado de Hipercor segó la vida a 21 personas, y ocasionó 45 heridos.

El atentado de Vallecas costaría la vida a seis trabajadores, y heridas a 17 personas.

Que han sido los principales impulsores de procesos tan importantes como la oposición al TAV, la lucha contra el pantano de Itoiz, o la defensa en su día del gaztetxe de Iruña.

Militarización de fronteras, lucha contra el enemigo interior (el “otro”).

Condena de 12 años adicionales por un delito de opinión (artículos de prensa), una vez cumplida legalmente la pena impuesta. Es a partir de ese momento que De Juana decide iniciar una huelga de hambre, que interrumpió en un momento determinado, y que ha retomado ya hace casi 100 días. El Estado ha intervenido violentando la voluntad del preso, obligando a la alimentación forzada y vejatoria del mismo.

Dicho movimiento consiguió hace unos años una enorme victoria política, la abolición de la conscripción, mientras que en Euskadi los sectores juveniles de la izquierda abertzale gritaban 'la mili, con los milis'.
(Los 'milis' son ETA Militar en el lenguaje 'abertzale' . Nota de la Redacción.

"Al contrario que el modelo Auschwitz, el modelo Hiroshima no produce ningún escándalo"

Entrevista con el escritor Santiago Alba Rico

Beatriz R. Viado

Les Noticies

Una mirada crítica a la realidad señalando grados de responsabilidad y «colaboracionismo», junto con las coartadas que posibilitan la barbarie humana es lo que apunta el filósofo y escritor Santiago Alba Rico, que acaba de publicar «Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos» (Editorial Hiru). El pensador participó en Xixón en la XI Semana de conferencias del Aula Popular José Luis García Rúa, donde habló de «Política y teología: El discurso del mal».

- Usted distingue entre el "modelo Aushwitz" y el "modelo Hiroshima" de la barbarie humana. ¿Qué diferencia a uno de otro? ¿Podemos establecer una relación entre tecnología y moral?

 De entrada hay que protestar por el hecho de que, cada vez que se denuncia otro crimen, nos sentimos obligados a insistir en la “excepcionalidad” o “monstruosidad” del holocausto judío. Dicho esto, hay que añadir enseguida que el “modelo Auschwitz” no es más –¡como si fuera poco!- que el colofón industrial de un procedimiento de deshumanización horizontal del Otro trágicamente rutinario en la historia de la Humanidad. Más allá de la propaganda sionista, nuestro saludable horror frente a los lager obedece a dos factores simultáneos. Por un lado, Auschwitz representa el fracaso y el éxtasis de la Modernidad: la Razón y la Técnica, potencialmente liberadoras, se ponen al servicio de la destrucción y el exterminio. Pero al mismo tiempo, si Auschwitz todavía nos estremece es precisamente porque nos resulta antropológicamente familiar: su horizontalidad nos permite representarnos, en el marco de nuestra imaginación finita, la brutalidad del verdugo y el dolor de la víctima e incluso ponernos, ateridos de frío, en el lugar de cada uno de ellos. Y nos permite, simultáneamente, establecer conexiones morales y jurídicas entre la acción de unos y la pasión de los otros.

El caso de Hiroshima es diferente y, por sus consecuencias, más grave. La verticalidad tecnológica de la agresión determina para empezar la “irrepresentabilidad” –como nos recuerda Gunther Anders- de la relación entre la acción inocente de apretar un botón y la “aparición” repentina de decenas de miles de cadáveres: los hombres bajo las bombas nunca llegan a ser lo suficientemente humanos como para que haya que deshumanizarlos. Determina también un marco de autolegitimación teológica del agresor. Las fotografías de las torturas de Abu-Gharaib (expresión turística de Auschwitz) demandan una reacción moral; las fotografías del sur de Beirut bombardeado por Israel apenas una reacción estética: hay algo hasta bonito en la ausencia divina del verdugo en ese paisaje de ruinas desmigajadas, indiscernibles de las que produciría un terremoto. Desde el “modelo Hiroshima” casi se siente nostalgia de Auschwitz. En uno de sus libros, Slavoj Zizek cuenta un sueño recurrente, paradójicamente liberador, de los pilotos estadounidenses que bombardean Iraq: sueñan que matan a sus enemigos cuerpo a cuerpo, a cuchilladas. Es una tentativa de restablecer un modelo comprensible, antropológicamente familiar, para la imaginación, el derecho y la moral. Es casi la tentativa liberadora de asumir una responsabilidad mensurable.

Pero se olvida además que el acto inaugural del “modelo Hiroshima” es el acto constitucional de la humanidad como especie amenazada. Sólo a partir de él el humanismo tiene sentido y sólo como humanismo defensivo. La rutina del bombardeo, la proliferación nuclear, la disolución en el aire de las radiaciones derivadas del uso del uranio empobrecido (o fósforo o napalm o glifosfato), hacen que, en un mundo perverso, la posibilidad del genocidio sea un delito menor frente a la posibilidad real, ilusoriamente reprimida, del ontocidio; es decir, de la desaparición de la especie humana. En todo caso, insistir en Hiroshima, como modelo naturalizado de la postguerra mundial, es tanto más necesario cuanto que es objeto de un negacionismo mucho más eficaz que el de Auschwitz, fuente siempre de escándalo social cuando no de persecución legal. Excluido de los procesos de Nuremberg y de Tokio, el “modelo Hiroshima” (pensemos tan sólo en Faluya) no sólo es inimputable jurídicamente sino que es aceptado, aplaudido y justificado como instrumento quirúrgico -¡la posibilidad misma de la destrucción total!- de la Civilización y los DDHH.

- Certifica el fracaso del Tribunal de Nuremberg en la condena al nazismo, indicando que en ese fracaso está el germen de lo que sucede hoy en Iraq. ¿Qué hubiera significado que este Tribunal fuera más allá? ¿Hablaríamos de un mundo distinto de tener una trascendencia real esta condena al nazismo?

 El filósofo y jurista italiano Danilo Zolo ha analizado muy bien esta continuidad entre el tribunal de Nuremberg y el de Bagdad en un libro elocuentemente titulado “La justicia de los vencedores”. De algún modo, los vicios de origen del orden jurídico internacional de la postguerra mundial fueron paradójicamente reprimidos o disimulados por el enfrentamiento bipolar de la Guerra Fría. Tras la derrota de la Unión Soviética, el fracaso de la ONU como instrumento supranacional encargado de regular las relaciones internacionales ha quedado al desnudo: bajo la hegemonía brutal de los EEUU, la idea propugnada por el gran jurista liberal Kelsen de “la paz a través de la ley” ha sido definitivamente sustituida por la de “la paz a través de la guerra”. Lo que estamos descubriendo ahora, particularmente desde el 11-S, es que no se ha solucionado ninguno de los problemas que condujeron a la segunda guerra mundial y que el establecimiento de un verdadero régimen de justicia universal es inseparable de la eliminación de los obstáculos, económicos y políticos, que impiden la soberanía de los pueblos. Debemos rescatar el Derecho de las mismas manos que saquean las riquezas y destruyen el planeta en su nombre.

- Hanna Arendt se declaraba incapaz de explicar el "mal radical" desplegado en el genocidio nazi. ¿Sigue siendo necesario buscar explicación a ese "mal radical?

El peligro de señalar un “mal radical” inaprehensible para el análisis es el de situar fuera de la humanidad fuentes de amenaza ontológicamente irreductibles. Esto es precisamente lo que hizo el nazismo y lo hizo a través de principios jurídicos (el de analogía o el de “derecho penal del enemigo”) que justificaban la intervención preventiva contra grupos de riesgo o “razas” inasimilables. A eso se llama totalitarismo. Al menos como ficción performativa, debemos aceptar lo que he llamado “rousseaunianismo epistemológico” y “rousseaunianismo jurídico”: nada debe escapar al conocimiento y nadie debe escapar a la protección de la ley. Este es el único camino de seguir reivindicando la política y el derecho allí donde cada vez más se nos impone un discurso teológico que trata de justificar una nueva dictadura planetaria en nombre de la lucha contra el Mal. El imperialismo capitalista –y su réplica “terrorista”- están dispuestos a cometer cualquier crimen, contra los hombres y contra el lenguaje, con tal de impedirnos abordar las causas sociales y económicas de los conflictos que desangran el planeta.

- Usted califica el lenguaje políticamente correcto de Rodríguez Zapatero de "magia", ante expresiones como la de "alianza de civilizaciones". Esta terminología es tildada por el filósofo Gustavo Bueno de "pensamiento Alicia", refiriéndose a su simplicidad e incluso inocencia. ¿De qué es signo la fraseología empleada por Zapatero? ¿Por qué magia?

 En relación con lo que acabo de decir, la “alianza de civilizaciones” no es más que el mismo fraude con rostro humano: trata igualmente de evitar por todos los medios, pero con mejor “talante”, llamar a las cosas por su nombre e interpelar las verdaderas causas y los verdaderos responsables de la creciente violencia generalizada: los EEUU, las multinacionales, la globalización capitalista. Cuando uno quiere cambiar con palabras hechos introducidos con tanques y privatizaciones, eso es “magia”. Como he dicho en otras ocasiones, el lenguaje es muy poderoso para alimentar los hechos, pero no para transformarlos; es “magia” para el bien y gasolina para la destrucción. El lenguaje pacifista no establece la paz, pero el lenguaje belicista atiza la guerra. Frente a la “magia” de Zapatero, Gustavo Bueno prefiere últimamente la gasolina incendiaria. Ambos coinciden, en todo caso, en no contemplar siquiera la única solución que aún no se ha probado: la justicia. Es absurdo ir a la ONU a proponer una alianza entre cosas que no existen y que nadie sabe quién representa en lugar de ir a exigirle que imponga de una vez el cumplimiento de todas sus resoluciones.

- En su último libro "Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos" aparecen una serie de artículos en los que Iraq y Palestina son un tema central y en los que tiene mucha importancia la mirada propia, la de alguien que se sabe perteneciente a la "tribu" que ejecuta o consiente las atrocidades que se están cometiendo. ¿Culpabilidad cristiana, reconocimiento de uno mismo, confesión de complicidad…?

 En mi libro hago un doble uso del “nosotros”. Por un lado, hay un uso retórico y provocativo, al estilo del periodista inglés Robert Fisk, orientado a recordar el carácter interesadamente “tribal” de vastas empresas de destrucción amparadas en valores universales y a no dejar escapar a los lectores hacia etéreos recintos olímpicos de inocencia impersonal. Pero hay también un “nosotros” objetivo y material (de “clase” si se quiere) que no debemos olvidar. En 1876, el virrey de la India, lord Lytton, organizó en Delhi el banquete más caro y suntuoso de la historia mundial para festejar el entronizamiento de la reina Victoria como Emperatriz colonial. Durante una semana 68.000 invitados –oficiales y colaboracionistas- no dejaron de comer y de beber; durante esa semana, según cálculos de un periodista de la época, murieron de hambre 100.000 súbditos indios en el marco de una hambruna sin precedentes que se cobró al menos 30 millones de vidas y que fue inducida y agravada por el “libre comercio” impuesto desde Inglaterra. Esta monstruosa “anécdota” me parece una buena metáfora. Mike Davis –de quien he recogido la historia- recuerda que en 1789 un sans-culotte francés y un paria de la india tenían más cosas en común de las que ambos podían tener con un aristócrata o un reyezuelo local. Hoy ya no. Incluso nuestros parados europeos están sentados a la mesa del banquete y participan de él. En esta mesa, claro, hay diferencias entre los invitados, como las había –reflejadas en su ubicación espacial- en la de lord Lytton, pero de algún modo, frente a los hambrientos del exterior, formamos un “nosotros” bastante compacto. Es verdad que estamos atrapados en la mesa como los otros están atrapados en el hambre; es verdad que somos prisioneros de nuestras ventajas como los otros lo son de su sufrimiento. Pero estas ventajas nos proporcionan la ventaja también del conocimiento y de una libertad relativa y con ellas la exigencia política y moral de que no aceptemos este reparto. Esto nada tiene que ver con el cristianismo. El cristiano se siente culpable en cuanto que hombre por un pecado de origen; “nosotros” somos desigualmente responsables como colaboracionistas activos o pasivos de una estructura de exterminio que por el momento nos beneficia y de las decisiones políticas que la gestionan y la lubrican.

- Afirma que "cada vez es más difícil saber quién muere de muerte natural". ¿De qué vamos a morir?

Esta estructura porta en su seno, como una necesidad, la erosión de todas las diferencias (medios/fines, inocentes/culpables, guerra/paz). La vida del hombre ha consistido siempre en un conjunto de prótesis o artificios, pero nunca su muerte había quedado tan confusamente disuelta en ellos. ¿Hay muertes naturales? Informes ingleses, por ejemplo, demuestran que el uranio empobrecido usado por EEUU e Israel en Medio Oriente ha hecho aumentar el nivel de radiación en toda Europa. La agresión militar e industrial al ecosistema se ha incorporado, bajo la forma de una amenaza permanente, a la cadena alimenticia y al aire que respiramos. El tsunami de Indonesia, ¿fue un fenómeno natural? El aumento de cánceres en todo el mundo, ¿es culpa de los fumadores? El asma de los nigerianos, ¿es una dolencia natural? Dados al mismo tiempo el nivel de agresión y los recursos médicos y materiales de la humanidad, podemos decir que cualquier muerte por debajo de los 75 años, en cualquier lugar del mundo, resulta ya sospechosa y debería ser investigada. Y aquí conviene dejar a un lado el “nosotros” para señalar con el dedo a los responsables. El record de los 100 metros no es un logro humano como la destrucción de la especie no es un suicidio de la humanidad. Son las multinacionales y los gobiernos que servilmente las apoyan (casi todos los del planeta) los que están matando de muerte natural –desde aviones o desde el mercado- a todo el mundo.

-Una de sus preocupaciones más importantes son los estereotipos y las generalizaciones que occidente atribuye al mundo árabe. ¿A qué responde esta tendencia a hacer de lo diverso un todo homogéneo? ¿Existe también en el mundo árabe esta tendencia? ¿Cómo se ve/interpreta desde el mundo árabe a occidente?

 Esta tendencia hay que inscribirla en este rápido retroceso de la postmodernidad a la premodernidad de la que ya he hablado otras veces. Lo que me preocupa, en todo caso, es que la construcción del musulmán como un Otro susceptible de destrucción (representado como una unidad negativa inasimilable) no es el resultado de algunas voces fanáticas y marginales sino que forma parte del discurso institucional de los gobiernos, los intelectuales y los medios de comunicación: desde Margarita de Dinamarca hasta Marcello Pera, de Gabriel Albiac a Daniel Pipes, de Oriana Falaci a Tom Tancredo, la islamofobia tiene el poder material para construir evidencias espontáneas. No olvidemos que el fascismo es precisamente eso, el gobierno de los incendiarios, y que los incendiarios han tomado ya casi todas las radios, los periódicos y las televisiones. Cuando la esfera pública abandona el lenguaje políticamente correcto (es decir, mágico) hay que aguardar enseguida pogromos, Gestapos y campos de exterminio.

El mundo musulmán refleja y responde, claro, a esta ofensiva. Es bastante banal la comprobación de que las víctimas construyen mitos defensivos a la medida del proyecto del agresor y muy funcionales a sus propósitos. En Túnez, por ejemplo, país donde vivo desde hace años, los amigos más laicos y contrarios al islamismo han vivido como una ofensa las caricaturas de Mahoma, las palabras del Papa o la ejecución de Sadam Hussein: sus sentimientos han sido construidos –y han convergido así en una especie de comunidad inducida- por la clara premeditación de esa provocación. La citada Hannah Arendt explicó a menudo este proceso muy sencillo de conversión identitaria de la violencia ajena: los judíos más asimilacionistas se volvían “judíos” cuando les cosían la estrella amarilla en el traje; transformaban esta imposición racista en un sentimiento de orgullo identitario. Los clichés impuestos al mundo árabe y musulmán –después de siglos de colonialismo y en el marco de una agresión armada permanente en Palestina, Iraq, Líbano, Afganistán- funcionan como la estrella de David cosida en la ropa de los judíos alemanes: sirven sobre todo para construir “musulmanes” –y evitar el riesgo de que se vuelvan naturalmente socialistas. Este proceso describe lo que pedantemente llamaba el antropólogo Bateson “cismogénesis”, en virtud de la cual el comportamiento de uno mismo es la causa y el efecto del comportamiento del Otro. En estas relaciones de “cismogénesis” hay sólo dos alternativas posibles: la “complementaria”, en la que se responde con sumisión alienada a la hegemonía del contrario, o la “simétrica”, en la que se responde tratando de aumentar y sobrepujar indefinidamente la misma apuesta del contrario. El modelo de la “cismogénesis simétrica” es el potlach, la necesidad de contestar al Otro con un record mundial de muertos, con un nuevo y superior registro de cadáveres (un poco lo que está ocurriendo en Iraq). Si no puede imponer la sumisión, el modelo que prefiere el imperialismo es precisamente el potlach: porque  es el que mejor evita la política y el que mejor justifica toda intervención al margen del derecho y la moral. Lo que debe comprender el mundo árabe y musulmán es que toda “cismogénesis” es dependencia y que la soberanía sólo se alcanza rompiendo al mismo tiempo (como en Latinoamérica) con la sumisión occidentalista y con el potlach. La izquierda anti-imperialista occidental es en parte responsable de esta deriva identitaria: nos ha faltado a la vez modestia y solidaridad y la necesidad de establecer un amplio campo anti-imperialista pasa por la aceptación, nos guste o no, del retroceso en el mundo árabe y musulmán de la izquierda en favor del islamismo y por el reforzamiento de contactos con nuestros afines sobre el terreno. En este sentido es Latinoamérica, y no Europa, la que debe jugar un papel decisivo, como alternativa y como ejemplo.

- Respecto a la mirada son recurrentes en sus trabajos las críticas a los medios de comunicación: ¿Por la distancia que nos dan de los hechos, porque nos separan de ellos, manipulan…?

 Más que por la “distancia” es por su proximidad total. Más allá de las manipulaciones y los clichés, cuya eficacia no se puede desdeñar, esta “proximidad total” es un producto industrial –a igual título que nuestras zapatillas Nike y nuestros MP3- destinado a un consumo directo muy tranquilizador. Los medios de comunicación son en gran parte responsables de eso que he llamado el nihilismo espontáneo de la percepción, en cuyo seno se borran las diferencias entre una Guerra y una Olimpiada, entre las torturas de Abu-Gharaib y un Parque Temático, entre la información y la publicidad. Las ediciones digitales de los periódicos ofrecen todos los días, uno al lado del otro, titulares como éstos: “Vea los últimos instantes de Sadam Hussein”, “Vea las imágenes de la pasarela Cibeles”, contribuyendo de esta manera a la “monumentalización” rutinaria y tranquilizadora del horror más abyecto. De hasta qué punto esta confusión se ha inscrito en nuestra percepción inmediata –sin el menor malestar moral por nuestra parte- da buena prueba una fotografía que recientemente ha ganado un premio internacional y que ha circulado extensamente: en ella se ve a un grupo de pijos cristianos en un coche de lujo –uno de ellos tapándose la nariz para evitar los malos olores- fotografiando con sus teléfonos móviles las ruinas de los barrios populares de Beirut bombardeados por Israel.

-Una última cuestión respecto a su faceta de guionista de La Bola de Cristal: si hoy volviera a emitirse, ¿necesitaría de muchas actualizaciones?

 Me temo que sólo habría que cambiar los nombres de los políticos. El problema es que el abandono del lenguaje políticamente correcto hace ya casi imposible satirizar las intenciones de nuestros gobernantes. Las hipérboles de la bruja Avería son la normalidad explícita de los discursos y las noticias. De algún modo, es ella ya quien gobierna, aunque Bush sin duda es mucho menos divertido. Como he escrito en otras ocasiones, la bruja Avería redactó sin saberlo el programa de la administración neocón estadounidense –y casi me siento culpable por ello.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres